Cuando David Casinos ganó la medalla de oro en lanzamiento de peso hace cuatro años en Atenas acaparó todos los focos, flashes y entrevistas. Hoy lo ha vuelto a hacer. Mientras, en la sombra, una orgullosa Celia Maestre disfrutaba tanto o más que el propio David. Celia pertenece a esa clase de deportistas que de forma altruista ceden parte de su tiempo para que otro se cuelgue las medallas y lo hace encantada.

La valenciana es los ojos fuera y dentro de la pista del que fue abanderado del equipo español en la ceremonia de apertura de los Juegos ParalÃmpicos de PekÃn. Hace seis años David se quedó sin guÃa y se lo pidió a ella, que no se lo pensó dos veces y dejó su carrera deportiva para consagrar su vida a la del atleta. Hoy son marido y mujer y el tándem que forman es un éxito en todos los sentidos.
"HacÃa atletismo pero tuve que dejarlo porque los entrenamientos de David absorben mucho tiempo", comenta. Él trabaja por el dÃa vendiendo cupones y ella es trabajadora social. Tras sus respectivas jornadas laborales, ambos se entrenan durante tres horas en las que "le acompaño a todas partes, comedor, gimnasio...Mi tarea es acompañarlo y ver que todo está correcto y no hay ningún elemento de peligro con el que se pueda tropezar. Pero también hago los mismos ejercicios que él: velocidad, saltos, etc.".
Y en la pista, "le acerco hasta el cÃrculo, le coloco y después le dejo solo. Una vez en su sitio él ya sabe lo que tiene que hacer". Allà está en su hábitat y, como dice David, que se quedó ciego por una diabetes a los 27 años, "lo complicado no es la pista sino salir a la calle".
Pero las personas que ejercen de guÃas deportivos de los paralÃmpicos también lo hacen en parte como psicólogos. "Tienes que ser positivo en todo momento, tienes que tirar para adelante aunque el dÃa haya sido malo. No puedes dejarle venirse abajo".
Fuente: Marca.com




